
El cansancio y la falta de aire son síntomas tan comunes que rara vez alarman. Pero en algunos casos pueden ser señal de una enfermedad rara y grave: la Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP), una condición vascular crónica y progresiva que, sin diagnóstico ni tratamiento oportuno, puede derivar en falla cardíaca derecha y muerte, según especialistas en salud cardiopulmonar.
De acuerdo con el análisis de Carga Global de Enfermedad (GBD) 2021, publicado en The Lancet Respiratory Medicine, la hipertensión arterial pulmonar afecta a unas 192.000 personas y causa 22.000 muertes al año en el mundo. Su carga de años de vida perdidos es comparable a la de enfermedades como la leucemia mieloide crónica o la esclerosis múltiple. El 62% de los casos ocurre en mujeres.
Un diagnóstico que suele llegar tarde
Los síntomas iniciales de la HAP son inespecíficos: se confunden fácilmente con ansiedad, asma o simple sedentarismo. Esa similitud retrasa la sospecha clínica y, con ella, la llegada a centros especializados capaces de confirmar el diagnóstico mediante un cateterismo cardíaco derecho. [3,4] Algunos de ellos pueden ser:
• Fatiga o cansancio inusual, incluso con esfuerzos leves
• Dificultad para respirar (disnea), especialmente al hacer ejercicio
• Dolor o presión en el pecho
• Mareo
• Desmayos o síncope, sobre todo durante el esfuerzo físico
A medida que la enfermedad avanza hacia clases funcionales o etapas más severas, estos síntomas se intensifican y la atención médica se vuelve más compleja. Reconocerlos a tiempo y consultar de forma oportuna puede marcar la diferencia.
En algunos registros internacionales, hasta un 21% de los pacientes convive con síntomas durante más de dos años antes de recibir el diagnóstico de HAP , un retraso que reduce el margen de acción terapéutica. La evidencia científica muestra que, incluso con los avances terapéuticos disponibles, la supervivencia a cinco años en estudios poblacionales varía entre 50% y 86%, según la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.
La HAP también afecta la vida diaria, la autonomía y el entorno familiar y laboral de quienes la padecen. Un metaanálisis reciente encontró depresión en el 28% de los pacientes con hipertensión pulmonar y ansiedad en el 37,1%.
En América Latina, los pacientes con HAP tienden a ser más jóvenes, mayoritariamente mujeres, y a llegar al diagnóstico en etapas más avanzadas que en otras regiones. Registros como RELAHP, RELAHP II y HAPred.co han comenzado a documentar esta realidad en Suramérica.
El costo de esperar
El costo de la enfermedad aumenta con su severidad. Un estudio italiano documentó un costo medio anual por paciente de €125.000, que va desde €46.303 en las etapas tempranas hasta €252.176 en las más avanzadas.
Una revisión sistemática de 2025 en PharmacoEconomics, que analizó 148 estudios, confirmó esta tendencia: reportó costos mensuales de hasta US$14.614 en los casos más severos y asoció los retrasos diagnósticos con más hospitalizaciones y visitas médicas.
Un llamado a la acción
• Sospechar: ante fatiga, dificultad respiratoria o mareo persistentes sin causa clara, consultar a un profesional de la salud.
• Derivar a tiempo: los casos con sospecha de HAP deben ser referidos a centros con experiencia en enfermedad vascular pulmonar.
• Fortalecer registros: la región requiere datos propios para dimensionar la enfermedad y orientar la política pública.
• Atender la salud mental: el acompañamiento psicológico debe formar parte del manejo integral del paciente.
