
El Panama Jazz Festival 2026 vivió uno de sus momentos más memorables con la celebración de su Gran Noche de Gala, un evento que reunió a destacadas figuras del jazz internacional, artistas nacionales, autoridades, patrocinadores y amantes de la música en una velada inolvidable dedicada al arte, la educación y la cultura.
La gala, realizada en el Teatro Ateneo de Ciudad del Saber, marcó uno de los hitos más importantes del festival, reafirmando el compromiso del Panama Jazz Festival con la promoción del jazz como herramienta de transformación social, intercambio cultural y excelencia artística.
Como preámbulo, se efectuó la tradicional alfombra azul, por la que desfilaron importantes artistas y músicos, entre ellos: Profesor Jorge Arosemana (presidente ejecutivo de Ciudad del Saber) y esposa; John Patitucci, Brian Blade, Ravi Coltrane, Gregory Groover, Berklee Global Jazz Institute, New England Conservatory, New York Jazz Academy, Berklee Institute of Jazz and Gender Justice Ensemble, Nadia Washington, Carolina “Calele” Pérez, Juliette Roy & Folk Lab Ensamble, Patricia Zárate Pérez (directora ejecutiva) y el Maestro Danilo Pérez (director artístico del Panama Jazz Festival).
Durante la noche, el público disfrutó de presentaciones de alto nivel a cargo de Juliette Roy, acompañada por Folk Lab Ensamble, dirigido por Billy Herron, junto a destacados músicos panameños como Víctor Méndez, Ariel Valdés y Eric Blanquincet. Sus interpretaciones fueron recibidas con entusiasmo, consolidando a la gala como uno de los eventos más esperados de la edición 2026.
Uno de los momentos más esperados de la velada fue la presentación del proyecto “Legacy of Wayne Shorter”, un emotivo tributo al legendario músico de jazz. El escenario se llenó de talento con Danilo Pérez, John Patitucci y Brian Blade, acompañados del invitado especial Ravi Coltrane. Sus interpretaciones, cargadas de virtuosismo y sensibilidad, ofrecieron al público una experiencia musical profunda, celebrando el legado creativo y trascendente de Shorter.
El trío, junto a Coltrane, cerró su presentación entre aplausos prolongados y vítores del público, dejando una atmósfera cargada de emoción y admiración. Cada improvisación y cada interacción en el escenario evidenciaron la química única entre estos músicos de talla mundial, ofreciendo un final memorable que celebró no solo el legado de Wayne Shorter, sino también el poder del jazz como lenguaje universal capaz de emocionar, conectar y trascender generaciones.
