El agotamiento emocional y el estrés laboral sostenido dejaron de ser considerados únicamente problemas relacionados con el bienestar personal y comenzaron a ocupar un lugar relevante dentro de las conversaciones sobre salud y calidad de vida. Durante la Pre Jornada Científica de Hospiten Paitilla 2026, la Dra. Aline Miranda, psiquiatra especialista en paidopsiquiatría, abordó esta realidad en su conferencia “No es drama, es salud mental: Depresión, crisis y burnout”, en la que explicó cómo la exposición prolongada al estrés puede afectar el funcionamiento del organismo y la capacidad de las personas para desenvolverse en su vida cotidiana.

De acuerdo con la Dra. Miranda, la cultura de “aguantar a toda costa” ha llevado a muchas personas a normalizar señales de agotamiento psicológico, bajo la idea de que reconocer que no se encuentran bien puede interpretarse como una muestra de debilidad o falta de compromiso. Sin embargo, el estrés sostenido puede generar manifestaciones que afectan tanto la salud mental como el bienestar físico.

“No es un invento ni un drama, son síntomas orgánicos y fisiológicos reales”, explicó la Dra. Miranda, al referirse a las manifestaciones asociadas al estrés crónico y al burnout.

La especialista destacó que la exposición prolongada al estrés puede afectar procesos relacionados con la memoria, la concentración, la regulación emocional y la toma de decisiones. Estas alteraciones pueden reflejarse en olvidos frecuentes, irritabilidad, dificultades para concentrarse, cambios en el estado de ánimo y una mayor dificultad para responder adecuadamente ante situaciones cotidianas.

El estrés también puede manifestarse en el cuerpo

Uno de los principales mensajes planteados durante la conferencia fue que el impacto del estrés no se limita a la esfera emocional. La exposición prolongada a situaciones de tensión también puede acompañarse de diferentes manifestaciones físicas y afectar el bienestar general.

Entre las consecuencias abordadas se encuentran una mayor vulnerabilidad a enfermedades, alteraciones cardiovasculares y metabólicas, además de síntomas físicos que pueden aparecer cuando una persona permanece durante períodos prolongados bajo presión.

“El cuerpo grita lo que la mente calla”, señaló la Dra. Miranda, al destacar que algunas manifestaciones físicas pueden ser una señal de que una persona necesita detenerse, evaluar lo que está experimentando y buscar apoyo profesional.

Buscar ayuda profesional

Ante esta realidad, la especialista hizo un llamado a cambiar la percepción que existe alrededor de la salud mental y a reconocer que buscar ayuda profesional no representa una señal de debilidad.

El desafío, explicó, también involucra a los entornos laborales, que tienen un papel importante en la construcción de espacios donde los colaboradores puedan contar con condiciones adecuadas de trabajo, descanso y mecanismos de apoyo.

Identificar las señales de agotamiento, hablar sobre lo que se está experimentando y buscar acompañamiento profesional de manera oportuna son acciones que pueden contribuir a evitar que el estrés sostenido avance y termine afectando otras áreas de la vida.

“Cuidar la salud mental no es un lujo ni una concesión; un cerebro sano y en equilibrio es la única herramienta real para tomar buenas decisiones, trabajar con empatía y mantener una vida plena”, concluyó la Dra. Miranda.

La conferencia formó parte de la Pre Jornada Científica de Hospiten Paitilla, desarrollada como antesala de la 51.ª Jornada Científica de la institución, y reafirmó la importancia de incorporar la salud mental dentro de las conversaciones sobre prevención, bienestar y atención integral.

Por demujeres.net

Soy una periodista apasionada por la vida y todo lo bello que hay en ella. Siempre me ha gustado escribir sobre diversos temas y este es un excelente momento para explotar mi talento.

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