Por: Alma Gordón, Gerente de People & Culture de Arcos Dorados Panamá

La industria de la hospitalidad, la gastronomía y los servicios en Panamá se encuentra en un punto de inflexión. Tras nuestra participación en Expo Horeca 2026, una conclusión quedó clara: el futuro del sector no se definirá por la tecnología de nuestras cocinas o la sofisticación de los menús, sino por nuestra capacidad de entender y potenciar el talento humano. Hoy, el verdadero desafío no radica únicamente en atraer personal, sino en convertir nuestras organizaciones en ecosistemas donde las nuevas generaciones encuentren un propósito y un camino real de crecimiento profesional.

Históricamente, el sector Horeca ha sido visto como una escala laboral transitoria. Sin embargo, quienes lideramos la gestión de personas tenemos la responsabilidad de transformar esa percepción. En Arcos Dorados, donde más del 60% de nuestra fuerza laboral está compuesta por jóvenes menores de 24 años, hemos comprobado que el primer empleo es, en realidad, una de las etapas formativas más determinantes. Estos jóvenes no solo buscan una fuente de ingresos; demandan espacios que respeten su dualidad como estudiantes y trabajadores, brindándoles herramientas que les sirvan para una carrera que apenas comienza.

Esta evolución nos exige pasar de un modelo de “atracción” de talento a uno de “conexión”. Las empresas debemos operar como plataformas de formación continua. No se trata solo de transferir habilidades técnicas, sino de cultivar facultades humanas de liderazgo, resiliencia y empatía que son el corazón de un servicio de calidad. Herramientas como la Hamburger University o la plataforma MCampus son ejemplos de cómo la inversión en educación técnica eleva el estándar de toda la industria, preparando a los profesionales que el Panamá de hoy demanda con urgencia.

El mayor reto actual es, por tanto, crear entornos de bienestar donde el desarrollo no sea una promesa lejana, sino una realidad cotidiana. El joven que hoy atiende con excelencia mientras cursa su carrera universitaria es el líder que mañana transformará los modelos de servicio en el país. Si logramos dignificar estas etapas tempranas de la vida laboral y ofrecer oportunidades de ascenso genuinas, estaremos fortaleciendo la competitividad de nuestras empresas y, al mismo tiempo, contribuyendo a la movilidad económica de Panamá.

Al final, la sostenibilidad de nuestra industria depende de qué tan capaces seamos de integrar estas expectativas juveniles en nuestra estrategia de negocio. Fortalecer el talento joven no es una acción de responsabilidad social aislada; es la inversión más estratégica que podemos hacer para asegurar que el sector Horeca siga siendo un motor de innovación y un referente de profesionalismo en el mercado panameño.

Por demujeres.net

Soy una periodista apasionada por la vida y todo lo bello que hay en ella. Siempre me ha gustado escribir sobre diversos temas y este es un excelente momento para explotar mi talento.

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